Estando el capitán Volquete y su compinche el Carretilla descansando confortablemente en la costa de Benidorm, después de haber vendido un cargamento de botas de cocodrilo de contrabando, sucedió un hecho inimaginable. Tanto a nuestro capitán como a su inseparable amigo comenzaron a sangrarles los tímpanos en cuanto escucharon en la radio del chiringuito este temazo:
Ni que decir tiene, que nuestros dos antagonistas aparcaron sus vacaciones para dar busca y captura a este Paolo Salvatore y le dejaron la cabeza como un saco lleno de bolis. Nunca un acto de justicia fue tan poético.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Recientemente se ha vuelto a ver a Paolo Salvatore rondando por costas emeritenses, convertido en pirata de agua dulce, si bien ha mejorado un tanto al cubrir sus ridículas partes con un taparrabos de tisú, esperemos que no vuelva a saltar el levante.
ResponderEliminarPor cierto que tengo que hablar con Volquete sobre las botas de piel de cocodrilo, resultaron ser de una especie en peligro de extinción, lo cual me congratula y me satisface sobremanera.
Un abrazo para Antonio, espero seguir compartiendo su condición de hereje permanente con usted, per seculaseculorum et per Iordano Bruno.